Sábanas negras
Sábanas negras
Actualizado (Lunes, 23 de Febrero de 2009 23:53) Escrito por Toni Mazuelas Viernes, 06 de Febrero de 2009 19:12
Llevamos una vida bastante rutinaria y muy difícil aunque la gente de fuera no lo crea. Hay casos en lo que para no romper esa rutina dentro del núcleo familiar
debes hacer de tripas corazón y poner buena cara a todo, cualquier gesto es captado y recibido de forma equivoca.
Quizá la culpa de todo esto sea que en los principios de la nueva vida, sentado y dependiente prácticamente las 24 horas, has tenido ojos mirándote por cualquier cosa, por si necesitabas algo y no pedías, por si un espasmo te sacaba el pie del pedal de la silla… cualquier detalle que parece insignificante desde fuera, desde ese núcleo es importante.
Llega un momento en que ya la intimidad es cero y lo malo es que te acabas de dar cuenta. Quieres cambiar eso para tener algo solamente tuyo. Lo difícil es encontrar ese momento para ti, ya que no puedes ir a dar una vuelta solo, reflexionar en casa con algún familiar cerca.
¿Dónde encuentras el momento?, pues en la intimidad de la cama donde la oscuridad se adueña de una triste habitación llena de objetos que necesitas en cajones donde deberían haber revistas de motor o simples tebeos. Ese es el momento donde con iluminación nula te puedes sentir un poco liberado, aunque sea una liberación trampa. Das vueltas a la cabeza haciéndote cientos de preguntas donde la respuesta sabes que no la encontrarás, en ese momento tus sábanas con algún dibujo o sin él se convierten en sábanas negras por la tristeza que acumulas aguantando durante el día.
De alguna manera te sientes bien por haber aguantado un día más, lo que casi es un dejá vù, o lo es completamente, sin un gesto que delate el dolor que tienes dentro por la nula actividad que has tenido. Es casi una contradicción, sentirse aliviado por aguantar un día mas como un puñetero jarrón, pero como no lo haces por ti si no, por quienes te rodean, es el motivo de satisfacción.
Logras dormirte y evadirte de tu autentica realidad, ¡¡ que momento !!, jodidamente inexplicable. Te sientes como entre dos Mundos y el real se convierte en el sueño ficticio, logras tener una vida plena y una consciencia tranquila, no hay problemas del otro Mundo, que queda aparcado y esperando a resurgir como la mala hierba.
La luz se va creando por las ranuras de la persiana, vuelves poco a poco a tu verdadera vida, lo primero que vas logrando ver con claridad es la silla de ruedas donde deberían estar las zapatillas, no puedes levantarte solo aunque pasado los años sigues intentándolo hacer. Otra hoja del calendario comienza y debes agradecer que puedes levantarte porque tienes gente que te quiere tal y como estás.
Unas horas después de aquel otro Mundo, me encuentro en este tomando el café mientras pienso… ¿aguantaré hoy?.
Toni Mazuelas















