Un hombre ha sido condenado a dos años de prisión por la Audiencia Provincial de Cantabria por abusar sexualmente de su compañero de habitación, que tenía una severa discapacidad mental, en el Centro 'Teodosio Herrera'.
La sentencia rebaja así la pena de diez años solicitada por el Ministerio Fiscal, ya que no considera probado que el procesado, Juan Carlo T.P, de 50 años de edad, practicara sexo oral o penetrara a la víctima, de 44 años, y afectado de discapacidad intelectual por retraso mental de grado severo.
El tribunal considera probado que al procesado, que no padece ninguna minusvalía psíquica ni alteración de las facultades intelectivas y volitivas, se le adjudicó, por resolución de fecha 14 de noviembre de 2005 de la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales del Gobierno de Cantabria, una plaza como residente de 24 horas en el Centro 'Teodosio Herrera' de Torrelavega, con la que el Ejecutivo tiene un convenio de reserva y ocupación de plazas dedicadas a cuidados en unidades residenciales de 24 horas.
Por resolución de la misma Consejería y en igual régimen, pero de fecha 28 de marzo de 2006, se adjudicó una plaza en el mismo centro a la víctima, un hombre afectado de discapacidad intelectual por retraso mental de grado severo, y con una minusvalía reconocida del 86% desde el año 1992. Por tal razón fue declarado incapaz por sentencia judicial, siendo su hermano su tutor.
Ambos residentes compartieron habitación doble desde el 6 de abril de 2006 hasta el 21 de julio del mismo año y, en fechas no concretadas, pero en cualquier caso en el período de tiempo en el que compartieron dormitorio, el acusado, en varias ocasiones, y a sabiendas de la disminución psíquica que sufría su compañero, bien en la ducha, o en la cama, sometía a éste a tocamientos libidinosos, diciéndole que era 'un secreto entre ellos'.
El 22 de julio de 2006, después de que la víctima comentara a su cuñada que su compañero de habitación era 'malo' y que 'le sobaba', fue examinado por un médico en el hospital de Sierrallana de Torrelavega, observando que presentaba erosiones en la región anal, cuya causa no se ha determinado con exactitud. A consecuencia de estos hechos, la víctima presentó un síndrome ansioso depresivo que precisó tratamiento psicoterapéutico, tardando en curar 132 días, sin secuelas.
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