CCOO, exige la dimisión del presidente de la Entidad y un cambio "radical en la política antisocial que impregna la gestión empresarial e institucional de los últimos años".
El sindicato concretó la política "antisocial" en: "el cierre masivo de centros ONCE en todo el territorio nacional, la no concesión de la venta a muchas personas con ceguera a quienes la dirección califica de poco productivas", la supresión "indiscriminada" de quioscos, la implantación de un salario "junior" para el personal vendedor de nuevo ingreso inferior en un 30 por ciento al salario base del resto y próximo al SMI, la presión y amenazas sobre el personal vendedor para que aumenten las ventas.
Y, todo ello, junto a la "incertidumbre, cuando no amenaza", sobre la estabilidad del empleo y las retribuciones, por la inminente implantación de una red paralela de ventas de productos ONCE, a través de gasolineras, estancos, quioscos de prensa y máquinas vending.















